Nos proponemos difundir la historia de la Universidad de Sonora, para lo cual ya se han publicado cuatro libros. Además, nos proponemos opinar sobre política educativa y el conjunto de circunstancias que inciden sobre la educación pública. Se trata de una labor enraizada en el estudio de la historia de nuestro país y a ella habremos de dedicar también nuestro trabajo.

  • Historia de la Universidad de Sonora (1938-1953). Autor: Miguel Castellanos Moreno.

    Primera edición en el mes de febrero de 1991. En el libro: "La educación en México en mil libros" de Alfredo Mendoza Cornejo, editado por la Universidad de Guadalajara, se comenta de él lo siguiente: "Historia analítica que se aboca a la comprensión de la lucha entre diversas corrientes ideológicas y de poder por crear la Universidad y, posteriormente, por sentar su hegemonía, a fin de hacer de la institución una plataforma política, mediante el vínculo del quehacer universitario con la política partia."

  • Batalla de Puente de Calderón

    A medio camino entre Guadalajara y Tepatitlán de Morelos Jalisco se encuentra Puente de Calderón. Aquí se libró una batalla histórica entre el ejército Insurgente comandado por Don Miguel Hidalgo y Costilla y las tropas realistas dirigidas por el brigadier Calleja un 17 de enero de 1811. El resultado condicionó la libertad de los mexicanos hacia el futuro y costó miles de vidas de patriotas

  • Estatua de Miguel Hidalgo

    Ubicada en Puente de Calderón

  • LOS CONTEOS DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE 2006, del Doctor Arnulfo Castellanos Moreno

    Numerosos estudiantes y profesores asistieron a la presentación del libro LOS CONTEOS DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE 2006, en el auditorio del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

  • Así se forjó la Ley 103. Autor: Miguel Castellanos Moreno

    Documento elaborado en los años ochenta y publicado por el STAUS en junio de 1991, en vísperas de la imposición de la Ley 4. "Así se forjó la Ley 103" es la crónica de una imposición anunciada, si recordamos que unos meses después de publicado este trabajo, el gobernador Beltrones hizo aprobar la Ley 4 repitiendo el procedimiento efectuado 18 años antes.

  • Biblioteca Juan José Arreola

    El arquitecto Antonio Toca, quien junto con Francisco López Guerra, José Grinberg y Sara Topelson, realizaron el diseño del nuevo edificio que estará ubicado en el Centro Cultural Universitario (CCU), de la Universidad de Guadalajara, espera que efectivamente haya recursos para terminar la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola, en 2008. El inmueble constará de 40 mil metros cuadrados, 120 metros de largo y tendrá capacidad para 2 millones de volúmenes, y podrá atender al mismo tiempo a 3 mil 600 usuarios.

  • ZACATECAS mi tierra

    Es el título del libro del Químico Ezequiel Estrada Reynoso, originario y vecino de Moyahua Zacatecas. En todo el país hay autores que escriben y publican por su cuenta, sin apoyo de quienes dicen promover la educación y la cultura.

  • Historia de la FACULTAD DE DERECHO de la Universidad de Sonora. Autor: Alberto Macías Enríquez

    El autor rescata fuentes fundamentales para comprender la historia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sonora, y escribe una historia de consulta obligada para quienes quieran entender el desarrollo del estudio del derecho en Sonora.

  • INTERIOR DE LA CASA DE VILLA EN SAYULA JALISCO

    En esta agradable casa y con un clima envidiable vivió Villa con parte de su escolta de Dorados

  • AVES EN LA LAGUNA DE SAYULA JALISCO

    La Laguna de Sayula es un humedal que da refugio a una gran variedad de aves migratorias y nativas.

  • CASA DE PANCHO VILLA EN SAYULA JALISCO

    En esta casa habitó Pancho Villa cuando perseguía al huidizo gobernador de Jalisco, Manuel M. Diéguez

El Bosque Colomos y La Milla de la Uni-Son

El Bosque Colomos, situado en la ciudad de Guadalajara, no sólo es un pulmón para el área metropolitana, también es un espacio de recarga de los mantos acuíferos que históricamente han abastecido del líquido a los habitantes de la capital de Jalisco.


Tiene muchos atractivos como es la oportunidad de montar a caballo rodeado de la mancha urbana -sin advertirla- en un ambinte de montaña.


Las lomas del bosque son verdaderas esponjas captadoras de agua, la gravedad las obliga a dejarla escapar para formar pequeños riachuelos que se convierten en estanques, como el Lago de las Aves de la foto de abajo.


Al frente tenemos El Castillo

y directamente abajo la pila de acumulación de agua para su tratamiento con el que parece ser un edificio de máquinas

Cuenta con un hermoso Jardín Japonés con puentes y un estanque con peces y tortugas

Pero el motivo de todo esto es mostrar sus pistas para caminar y correr cubiertas con los restos de árboles (eucaliptos y casuarinas), triturados con una máquina de la dependencia Parques y Jardínes. Si bien no podemos reproducir el ambiente del Bosque Colomos, sí se puede cubrir La pista de La Milla de una manera parecida, como lo muestran estas fotos





Recubrir la pista de La Milla con restos de madera triturada no sólo es ecológico, también protege las rodillas de los corredores.
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Un político honesto visita la Universidad de Sonora

El pasado viernes 28 de mayo Andrés Manuel López Obrador estuvo en la Universidad de Sonora, con el objeto de conocer directamente el trabajo de conformación de Comités Municipales,integrantes del movimiento nacional que busca democratizar la política en el país. Pocas veces un político honesto visita la Universidad de Sonora, por lo que un numeroso grupo de universitarios y ciudadanos se dio cita para escuchar sus conceptos.




Durante su intervención López Obrador habló de la manera en que el gobierno federal está entregando a Televisa y Telefónica 22 mil kilómetros de líneas de fibra óptica, con un costo de 30 mil millones de pesos para el erario público, cedida en tan solo 850 millones de pesos, concesión que durará veinte años. Una verdadera ganga para el monopolio televisivo y su socio extranjero.



El mapa de la red de fibra óptica en el país aparece a continuación:


Fuente: CFE, tomado de La Jornada, 28 de mayo de 2010, columna México SA, de Carlos Fernández-Vega.
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PASO A PASO AVANZA LA DESTRUCIÓN DE LA PLAZA EMILIANA DE ZUBELDÍA

El terreno para construir la Gran Plaza Universitaria, oficialmente llamada Emiliana de Zubeldía, y mejor conocida como plaza de los hot dogs, fue adquirido por el Comité Administrativo de la Universidad de Sonora, “a base de la mayor economía”; la construcción de dicha plaza fue considerada por el arquitecto Leopoldo Palafox Muñoz como “de imprescindible necesidad”. En tanto que el ingeniero Alfredo Guerra C., Jefe del Departamento de Edificios de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), juzgó que: “Esta gran plaza cuya apertura es muy necesaria, serviría para una fácil salida del público que asista a los eventos deportivos, al auditorio, y a los mismos alumnos. (…) a la vez este espacio abierto da monumentalidad e importancia al conjunto, que debe ser grandioso y tener carácter si se tiene en cuenta la significación de una Universidad, especialmente ésta, en el Norte del País que será un baluarte de la cultura Latinoamericana.”

Sin embargo, en tiempos del rector Valencia la plaza fue recortada en la esquina noreste para permitir la vuelta de los vehículos que circulan viniendo del noroeste por el boulevard transveral para tomar la calle Rosales hacia el sur; en esa ocasión también le recortaron a la plaza toda la parte oriental para ampliar la calle y crear un carril para el tránsito de autobuses y vehículos. Posteriormente, durante la estancia de Pedro Ortega en la rectoría, en tiempos de la administración municipal de la panista María Dolores del Río, se le recortaron espacios a la calle y plaza, se le formaron unas orejas a ésta para permitir el estacionamiento de los consumidores de hot dogs, y se les proporcionó espacios que invaden la plaza a los vendedores de esos misiles contra la salud de los comensales. En estos días la plaza está siendo objeto de un nuevo recorte de terreno para ampiar las calles transversal y Rosales, sin que haya respuesta de la autoridades universitarias para defender ese espacio público universitario. No menos de la tercera parte de la Gran Plaza Universitaria original ya son calles y espacio para los mercaderes de los haldos, de cuya sanidad nadie parece dar cuenta. Van las fotos de la destrucción de la plaza.














Hace un cuarto de siglo, mientras trabajaba en la hemeroteca de la Universidad de Sonora, situada en el edificio del Museo y Biblioteca, frente a la plaza universitaria, dos estudiantes, colaboradores en el proyecto Historia de la Universidad de Sonora, se bajaron a medio día para comer un hot dog, pero rápidamente regresaron. Al preguntarles el motivo de su retorno apresurado, me dijeron la razón: el vendedor de uno de esos envoltorios presuntamente alimenticios se estaba poniendo los calcetines y no se lavó las manos para continuar vendiendo su producto. Ya no volvieron a consumir allí. Pero estos tacotes hasta han recibido reconocimientos internacionales,según cuenta la prensa. Ver las fotos de la invasión de la plaza universitaria por los mercaderes con el permiso de la oficina de comercialización del Ayuntamiento de Hermosillo.




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LA GRAN PLAZA UNIVERSITARIA



Miguel Castellanos Moreno

Este artículo fue publicado en la revista Crítica, “órgano oficial de difusión del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS)”, en su número 14, del mes de marzo de 1987. Reimpreso en este blog el jueves 18 de septiembre de 2008, y vuelto a publicar hoy. A continuación el texto titulado: La Gran Plaza Universitaria.
Al finalizar la década de los treinta el proyecto de fundación de la Universidad de Sonora se vio entorpecido por un conflicto surgido en el seno del grupo político-empresarial que había decidido orientar el destino de la futura institución educativa; el asunto de la compra de los terrenos de las damas Amparo Félix, Josefa Félix y Esperanza G. Noriega encendió el conflicto que se encontraba latente entre el grupo de los auto-designados “universitarios” (políticos y funcionarios estatales) y el de los empresarios; este asunto se resolvió de la manera en que la cabeza del primer grupo (el orientado por José Vasconcelos) había propuesto sin ser aceptado al principio por el grupo de los empresarios, es decir, mediante la expropiación de los terrenos de las mencionadas propietarias. El Comité Administrativo de la futura Universidad de Sonora pagó el 10 de octubre de 1940 los 23,403.50 pesos en que se había fijado la venta de los terrenos en litigio.

Inmediatamente se pusieron en marcha los trabajos preliminares para la construcción de los edificios y las instalaciones deportivas que se albergarían en esos y en otros terrenos previamente adquiridos.

El Comité Administrativo adujo razones técnicas y económicas para solicitar --y obtener-- el apoyo del Departamento de Edificios de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP). Este Departamento comisionó al arquitecto Mauro Sánchez para que viajara de la ciudad de México a Hermosillo a visitar los terrenos y formulara “los programas de base para el proyecto de construcciones.” Cuando ese Departamento tuvo el estudio efectuado por el arquitecto Sánchez, pudo elaborar el proyecto de construcciones, que ya bosquejado fue encomendado al arquitecto Leopoldo Palafox Muñoz, quien trabajaba en esa dependencia; Palafox viajó a Hermosillo a realizar apreciaciones sobre el terreno elaborando un proyecto que sometió a la consideración del Departamento de Edificios de la SCOP, el cual una vez aprobado por el Comité Administrativo fue puesto en ejecución.

“El proyecto del arquitecto Palafox Muñoz --decía el Doctor Domingo Olivares Presidente de la Mesa Directiva del Comité Administrativo-- comprende la adquisición de otros terrenos que juzgó de imprescindible necesidad, cuya compra, que se hará a base de la mayor economía, ya fue autorizada por la Mesa Directiva.”

En una carta fechada el 24 de diciembre de 1940 en México, D. F. el ingeniero Alfredo Guerra C. Jefe del Departamento de Edificios de la SCOP, comunicaba al Doctor Domingo Olivares que la compra de esos terrenos eran para construir una Gran Plaza:

“Esta gran plaza --decía el Ingeniero Guerra-- cuya apertura es muy necesaria, serviría para una fácil salida del público que asista a los eventos deportivos, al auditorio, y a los mismos alumnos. A esta plaza llegan las calles Rosales, Sinaloa, Chiapas, Jalisco, etc., que comunican rápida y directamente con el resto de la ciudad; a la vez este espacio abierto da monumentalidad e importancia al conjunto, que debe ser grandioso y tener carácter si se tiene en cuenta la significación de una Universidad, especialmente ésta, en el Norte del País que será un baluarte de la cultura Latinoamericana. La realización de estas obras no es costosa, pues en estos lugares sólo existen construcciones de adobe sin ningún valor.”

En función de ese proyecto el Doctor Domingo Olivares informaba en un documento del 27 de septiembre de 1942 al Comité Administrativo lo siguiente:

“Se han estado adquiriendo mediante moderadas operaciones de compra-venta, algunas casas y terrenos frente a los edificios universitarios, para la construcción de la Gran Plaza a que se refiere el proyecto.”

El punto de la adquisición de terrenos para la construcción de la Gran Plaza Universitaria fue tratado en asuntos generales de la Asamblea General Ordinaria del Comité Administrativo del 13 de enero de 1943; en esa ocasión la Asamblea acordó por unanimidad la

“Compra de propiedades de las señoritas Josefa y Amparo Félix, para el acondicionamiento de los terrenos donde se construirá la Plaza de la Universidad, siendo su importe de $9,000.00, pagadero en mensualidades.”

Entre el 1° de abril de 1943 y el 31 de marzo de 1944 se habían adelantado algunas cantidades a las señoritas Félix y a Filomeno Alfonso Muñoz a cuenta de sus terrenos; habían sido pagados $11,000.00, faltando sólo $2,014.00 que se les cubrirían tan luego como se tiraran las escrituras correspondientes; para la compra-venta de esos terrenos se habían efectuado promesas de venta debidamente formalizadas. Al Notario Público Luis Acosta se le pagaron 43 pesos con 80 centavos por “gastos y honorarios en otorgamiento de escrituras, del Sr. Filomeno Alfonso Muñoz.”

Las obras para convertir a la Gran Plaza en el espacio abierto que hiciera armonía --y que resaltara— con el estilo colonial que los autores del proyecto arquitectónico de los edificios universitarios habían diseñado fueron puestas en marcha: entre el 1° de mayo de 1944 y el 30 de junio de 1945 se invirtieron 8,373 pesos en ellas.

Incluso se tomó en cuenta el aspecto de la Calle Rosales que daba acceso a la Gran Plaza, una nota en los archivos es testimonio de haber: “Pagado a Tesorería General del Estado, octavo y noveno abono sobre importe pavimentación de la Calle Rosales, frente a los terrenos [de la] Universidad” la cantidad de 1,916.60 pesos.

En los años cuarenta se pensaba que para que la Universidad de Sonora alcanzara los fines para los que había sido fundada era necesario completar dicho proyecto educativo con la construcción de un Museo y Biblioteca de Sonora; el mejor lugar para éste tenía que ser “frente al Edificio Principal y colindando con la Gran Plaza”. Igualmente, cuando tiempo después los impulsores del proyecto universitario pudieron materializar su sueño dorado --la Escuela de Agricultura y Ganadería-- lo hicieron en el costado sur de la Gran Plaza Universitaria. Quedaba conformada así la planta de edificaciones que rodeaban a ese gran espacio abierto.

Para los universitarios casi no puede caber duda que la Plaza Universitaria pertenece a la Universidad de Sonora, si bien es que la mayoría no lo pone en duda y ni siquiera reflexiona en ello. Por eso, algunos tal vez se sorprendan al saber que el Ayuntamiento actual decidió tomar posesión de ella empezando por ordenar a las autoridades universitarias que desalojaran sus automóviles en sorteo de la Plaza, medida que éstas tomaron de inmediato. No podemos pasar por alto que las actuales autoridades del Ayuntamiento Municipal de Hermosillo fueron funcionarios universitarios --el “Temo” Balderrama fue Delegado-Contralor de la Tesorería de la Uni-Son y Heriberto Aja Carranza, actual Síndico Municipal, recorrió todos los puestos de la Tesorería Universitaria--, que por lo menos uno de ellos se retiró hace poco de la Universidad bastante molesto con los actuales jerarcas de ésta, y que en algún detalle apoyaron sus órdenes pues como custodios del patrimonio universitario que fueron no pueden ignorar la situación legal de éste; tampoco podemos pasar por alto que el actual “equipo” que dirige la Uni-Son no ha dicho esta boca es mía en el asunto. Lo cierto es que en la cuestión de la Plaza Universitaria hay razones históricas, arquitectónicas, culturales, funcionales y hasta políticas que la ligan a la Universidad: la Gran Plaza fue pensada como parte orgánica de ella y a ella debe pertenecer.

Verdad es que en el pasado no se ha respetado su carácter de espacio abierto con que fue concebida y que en los años sesenta un monumento dedicado a la madre daba la espalda al edificio principal; verdad es también que el Rector Federico Sotelo plantó en ella una construcción para exhibir las maquetas, tipo College gringo, de la Universidad que su fantasiosa mente concibió; y verdad también es que el actual Ayuntamiento ha construido una caseta en el lugar de las paradas de los autobuses urbanos, y que un día el Estado puede desear tumbar los árboles y construir algún o algunos edificios administrativos para la burocracia estatal, y eso los universitarios no podemos admitirlo.
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"La pereza, en ocasiones, propicia plagios en el campo de las artes"

El siguiente es un artículo corto, pero interesante, tomado de La Jornada de enmedio, sección Cultura, del 11 de abril de 2009.

"7 pecados capitales 7
Obras de Renoir y Rubens, entre otros pintores, han sido copiadas

Una imagen de la pereza. Foto Antonina-art-deviantart.com

Ana Mónica Rodríguez

La pereza, es decir, la indecisión o falta de ánimo para realizar un esfuerzo físico o mental, algunas ocasiones ha dado pie al plagio. Es definida por la Academia de la Lengua como el acto de copiar, en lo sustancial, obras ajenas, dándolas como propias.
Uno de esos ejemplos ha sido el del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, quien enfrenta procesos legales porque se le ha imputado haber cometido plagio de artículos de escritores de su país y extranjeros.
Respecto de tan escabroso tema, Bryce Echenique ha mencionado que existe una campaña de desprestigio en su contra e incluso compara su caso con otros sucedidos en el ámbito editorial, como el del portugués José Saramago, el colombiano Gabriel García Márquez y el poeta chileno Pablo Neruda quienes también afrontaron acusaciones de plagio.
Si me siguen acusando de plagio voy a terminar ganando el premio Nobel, carajo. Porque (todos ellos) son Nobeles, dijo Bryce Echenique hace un par de meses durante la presentación de su libro de cuentos Rey de las curvas.
Al respecto, el escritor gallego José María Pérez Álvarez, Chesi, comentó a La Jornada que sentía pena de que un autor –Bryce Echenique– lo había puesto a temblar de risa al convertir el plagio en un género literario.
Chesi relató que en la revista española Jano presentó una suerte de cuento que tituló Las esquinas dobladas. Ese mismo relato, surgido en 1995, “lo publicó un año después Bryce Echenique en el periódico El Correo de Lima, con el título La tierra prometida, en el que únicamente cambió el lugar de la historia, de Orense a Madrid, y eliminó dos palabras insustanciales”.
Infracción de Bryce Echenique
Pérez Álvarez explicó que “no hay ningún tipo de dudas sobre el plagio. Lo único es que la historia que había contado en mi texto era real. Lo que hace Bryce Echenique es que cuando yo digo en mi ciudad, él pone Madrid. Y la última frase de mi artículo es la que utiliza para poner el título a su artículo”.
En Perú, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) determinó que el novelista peruano infringió el derecho moral de paternidad en la modalidad de plagio y el derecho moral de integridad.
Sin embargo, no sólo en cuestiones editoriales y de publicaciones se cometen plagios o se apropia la autoría de producción artística.
Célebres pintores han sido copiados, como Augusto Renoir y Peter Paul Rubens.
Asimismo, el millonario artista británico Damien Hirst, famoso por su tiburón conservado en formol o su ostentosa calavera adornada con diamantes, fue acusado de plagio por un especialista en arte informático, por copiar ideas ajenas, en este caso ocurrió con un juguete de plástico y con el dibujo Valium, reproducido para un libro de la editorial Penguin.
La pereza se hace presente al obnubilar la creatividad propia."
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UNIVERSIDAD-HISTORIA OFICIAL



Miguel Castellanos Moreno


En Semana Santa recorrí una calle, ahora convertida en pasaje cultural, frente a la Basílica de Zapopan. En ese lugar se venden objetos antiguos, o que lo parecen, incluyendo objetos recientes y libros.
En el suelo, sobre una manta, había un tendido de libros viejos y recientes que eran ofertados a bajos precios. Interesado por la historia de las universidades públicas me llamó la atención uno titulado: La Universidad de Guadalajara, el cual adquirí en 40 pesos. Se trata de una historia oficial de esa Institución educativa. El libro fue publicado el 12 de octubre de 1975 en conmemoración del cincuenta aniversario de dicha universidad jalisciense; sus autores son un grupo de diez profesionales de la historia, la filosofía y la literatura; fueron apoyados por 25 estudiantes, algunos de los cuales han cobrado relevancia como investigadores y escritores en el tiempo que ha transcurrido desde entonces.


El libro va más atrás del medio siglo que conmemora, lo cual tiene que ver con los orígenes coloniales de la Universidad; la etapa anterior a 1925 es expuesta de manera crítica por los autores, pero el filo se mella cuando se trata de analizar los años posteriores; la razón es muy sencilla: algunos de los actores de la vida universitaria de los últimos cincuenta años aún estaban vivos y ostentaban rango social o poder político dentro y fuera de la Universidad; con estos señores, los autores del libro son sumamente condescendientes y obsequiosos.
Desde la óptica de los historiadores oficiales la Universidad de Guadalajara era en su momento: revolucionaria, de izquierda y socialista; sus autoridades eran abnegados luchadores sociales y sacrificados hombres de ideas; impulsores de una Institución profundamente comprometida con el pueblo mexicano y con su Revolución; en fin es la historia de talentosos hombres inmaculados, gracias a los cuales la Universidad pudo alcanzar sus altos fines; por ningún lado aparecen los profesores que uno supone siempre son un pilar fundamental de todo proceso académico, en cambio siempre son funcionarios los impulsores de los avances conmemorados. Esa profunda convicción patriota, revolucionaria y nacionalista de los prohombres universitarios, y de sus historiadores oficialistas, no les impedía justificar los peores excesos de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, a este personaje, incluso, le entregaron un doctorado por honor. Esas historias sólo las creen los que las mandan hacer.


Me llamó la atención que el libro tenía las hojas unidas, pues los pliegos en que fue impreso nunca fueron cortados. Eso indica que jamás fue leído. Entre las páginas encontré una carta que permaneció allí exactamente 30 años, pues tiene fecha del 9 de marzo de 1976. Está dirigida al Licenciado Teodoro Gutiérrez García, Diputado Estatal por el IX Distrito, y fue enviada por el Licenciado Guillermo Becerra Zavala, Director de Relaciones Públicas de la Universidad de Guadalajara. Este le dice al diputado que le envía el libro por encargo del “Sr. Rector”, quién le hace llegar “un afectuoso saludo”.


El diputado nunca abrió el libro que le regalaron y, por supuesto, menos lo leyó. Treinta años después lo vendió junto con un lote de libros que quizá también le fueron obsequiados. Ese es el destino de las historias oficiales hechas a la medida por alguna pluma alquilada.
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¿CÓMO PROTEGEN LAS AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE SONORA LAS OBRAS ORIGINALES DE SUS ACADÉMICOS?






Miguel Castellanos Moreno


Formulo los siguientes comentarios a una historia oficial elaborada por el periodista Carlos Moncada, la cual tiene como tema la Universidad de Sonora, institución que generosamente le imprimió mil ejemplares.


Si bien, en la introducción se refiere elogiosamente a mis trabajos publicados hace quince y catorce años --y a las obras de otros compañeros universitarios--, me cita solo una vez, aunque tomó del primero de ellos mucho más de lo que reconoce.
El período de su primer tomo es el mismo de mi primer libro: Historia de la Universidad de Sonora 1938-1953. Periodizar es una tarea que no se revela automáticamente al historiador; periodizar es una labor intelectual que exige destacar aquellos elementos que el historiador considera esenciales para delimitar un período en el tiempo; si bien, dichos elementos forman parte de lo acontecido, pueden no ser perceptibles para el historiador que es quién los abstrae y define los cortes en el tiempo. Escogí el año de 1938 como inicio de la historia de la Universidad, porque es un lapso de tiempo que contiene una serie de sucesos que le dan cierta homogeneidad y continuidad, lo cual se rompe en 1953. Esos cortes no tienen que ver con los años en que se promulgaron sus primeras leyes orgánicas. Moncada no se tuvo que preocupar de eso, simplemente toma esa periodización como válida, cosa que me halaga, pero me preocupa.
Los hechos históricos no se revelan mecánicamente al historiador, a menos que se practique un poco recomendable empirismo histórico; los hechos históricos se revelan en el proceso de construcción de conocimiento; hacer historia implica una labor de abstracción en la cual el historiador selecciona los elementos con que construye los hechos históricos que relata, en esa tarea se vuelven comprensibles acontecimientos físicos que parecían inconexos, los cuales puestos en una nueva relación constituyen al hecho histórico. Esto lo sabe cualquier estudiante que ha cursado Metodología de las Ciencias Sociales en el Departamento de Sociología y Administración Pública; ellos estudian los aspectos epistemológicos del conocimiento.


El resultado del proceso de transitar de lo abstracto a los hechos históricos concretos se refleja en categorías y enunciados que agrupan un conjunto de conceptos y juicios que cobran sentido solo en la relación en que son expuestos, en que unos datos son relacionados con otros datos. Estos constructos se presentan en apartados con títulos y subtítulos. La manera de conformarlos es la huella que el historiador deja en su trabajo. Moncada no tuvo que efectuar esa tarea intelectual, simplemente siguió los hechos históricos de mi trabajo y agregó otros comentarios o redujo contenidos sin darme crédito alguno.


Moncada sigue el procedimiento que, a quiénes somos historiadores, nos recomendaron nuestros maestros no efectuar nunca: seguir las fuentes y los apartados temáticos de un autor, reproducir los datos y elementos explicativos que éste encontró, y citar sus fuentes sin citarlo a él.


Las fuentes pueden ser extensas, laboriosas y también tediosas; exigen muchas horas de paciente búsqueda para encontrar los datos que den respuesta a las preguntas que nos hacemos y que permitan sustentar las conjeturas e hipótesis con que trabajamos. A veces puede bastar el testimonio de los personajes de nuestras historias para corroborar una conjetura, pero otras veces hace falta aportar elementos explicativos que comprueben nuestras hipótesis. Cuando un escritor camina atrás de los pasos de otro se evita esta tediosa pero nutritiva tarea. En estos casos uno puede sentir los pasos del que viene atrás, como cuando sentimos que alguien nos mira y volteamos y sí allí hay alguien.


En las llamadas ciencias de la naturaleza, como la biología, la física, la química y las matemáticas, se considera como investigación de frontera a las actividades científicas que buscan generar nuevo conocimiento.


Se justifica una publicación cuando los conocimientos encontrados son nuevos. La acción de reconsiderar un problema previamente comprendido tiene sentido únicamente si se aborda desde un ángulo diferente, que permita encontrar aspectos nuevos que no habían sido descubiertos. En este caso la publicación debe girar sobre las nuevas aportaciones. La pluralidad existe cuando se tiene un punto de vista distinto, no cuando se repite a otro.


La redacción de una investigación sigue también criterios rigurosos que deben permitir al lector la rápida distinción de lo que es nuevo conocimiento y constituye la aportación del autor. En Inglaterra se enseña que no tiene sentido escribir para publicar algo que ya ha sido descubierto. Esta máxima se sigue en todo el mundo.


Como todo conocimiento nuevo descansa sobre otro desarrollado previamente, es obligatorio citar las fuentes originales que han dado lugar al material anterior. Pero cuando un problema, o tema, ya ha sido explicado, los trabajos posteriores que utilicen sus resultados deberán citarlo directamente. El primero en el tiempo tiene la prioridad sobre la creación del conocimiento y no es válido que las nuevas publicaciones se dediquen a repetir el trabajo que alguien ha hecho antes, pues carece de originalidad. La repetición de contenidos se juzga innecesaria y es cotidiano exigir que eso se elimine y únicamente se cite a la fuente donde fue publicado originalmente.
El proceso de arbitraje de una publicación exige a veces que el autor revise y cite obras que han tocado el mismo tema. Esto sucede cuando el autor desconoce qué obras habían tratado antes ese mismo problema. Cuando esto ocurre, la obra nueva debe advertir dónde termina el conocimiento anterior y empieza la nueva aportación.
Cuando las aportaciones nuevas no son consideradas como suficientes, se dictamina así y se comunica al autor que su obra aún no amerita ser publicada.
Esta práctica, cotidiana en el mundo científico, no la observa la Universidad de Sonora en la publicación del libro que comento. ¿Porqué exigir menos rigor en historia que en biología, física, química o matemáticas? Otra pregunta más: ¿Cómo protegen las autoridades de la Universidad de Sonora las obras originales de sus académicos? La institución puede corregir su error o persistir en él, pensando que en el conocimiento, como en la política mexicana, todo se vale. En este caso es una imagen contraria a la Universidad que decimos ser. Si los profesores somos la base del desarrollo de la Universidad de Sonora, como oficialmente se dice, podrían empezar por respetar nuestro trabajo.
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