jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Cómo se escoge la autoridad de menor rango en la U de S?

Por Ley las vicerrectorías de las unidades regionales de la Universidad de Sonora son las encargadas de proponer ternas a los Consejos Divisionales, para nombrar a los Jefes de Departamento de las distintas unidades académicas. No se cómo  acostumbren conformarlas en las unidades foráneas, pero he podido percatarme como lo hacen en la Unidad Regional Centro, con mucho, la de mayor población estudiantil y magisterial de nuestra institución.

Dos criterios me llaman la atención, aunque supongo habrá otros que desconozco. El primero tiene que ver con la cantidad de profesores que van a proponer a tal o cual persona para que sea incluido en una terna. No se cuestiona si estos apoyadores fortuitos cumplen con su trabajo, ni la razón por la que hacen su propuesta, o si por allí algún profesor ya jubilado, pero a quién le deben favores, visita el Departamento para convocarlos a apoyar a algún amigo; situación en extremo irregular, pues cuando un profesor se retira debe guardar respeto absoluto a la institución en donde trabajó, porque ya no tiene vela en ese entierro.  

Otro criterio es leer las calificaciones otorgadas por los alumnos en las evaluaciones de fin de curso, cuestión inadmisible, por un lado, porque se supone que tal información debe ser exclusiva del profesor y, por otro, porque esa evaluación no reúne el más mínimo criterio de validez científica. Entre algunos profesores corre la especie de que si el profesor anuncia una calificación máxima puede esperar una respuesta recíproca de los evaluados. Asimismo un profesor puede no faltar nunca, pero dependiendo de la calificación final  emitida será la apreciación de si asistió o no a clases.


Utilizar esos criterios para escoger candidatos revela frivolidad y ni siquiera debieran ser tomados en cuenta; simplemente revela el distanciamiento entre ese nivel de autoridad y el trabajo docente cotidiano. Existen criterios más objetivos y tienen que ver con la responsabilidad en el trabajo, la capacidad de resolver problemas, la disposición para construir buenas relaciones humanas, entre otros de similar factura. Lo contrario nada más es vanidad y desconocimiento.

sábado, 22 de marzo de 2014

El Programa de Renovación de la Planta Académica de la UNAM es excluyente e inconstitucional




De un rato acá se ha instrumentado un Programa de Renovación de la Planta Académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus críticos han argumentado sobre sus deficiencias, en tanto que el rector, José Narro Robles, ha dicho que no es excluyente ni inconstitucional". Como es lógico: quienes esperan beneficiarse de sus resultados se pronuncian a favor, mientras que los que pueden resultar perjudicados manifiestan sus dudas respecto a las bondades de dicho programa. La respuesta del rector de la UNAM es más o menos la misma que dan los entrenadores de los equipos de futbol profesional en México: “lo que importa es el equipo, no los individuos”. Él lo dice de esta manera: los que rechazan el programa especial "no tienen los argumentos ni los datos" y luego los descalifica: su posición "no es de defensa de nuestra universidad".
Las autoridades de la pontificia universidad de México han impuesto la medida de que las plazas académicas de tiempo completo sean ocupadas interinamente durante tres años, sin adquirir derecho alguno, para luego ser concursadas, pudiendo participar “cualquier interesado, sin importar su edad.” Contradicción de por medio, pues  resulta que el programa es para renovar la planta académica, ya que afirman contar con “datos ‘preocupantes’ que muestran un envejecimiento de la planta docente y de investigación.”  Lo cual les parece “un problema muy serio dentro de la universidad". Seguramente piensan que los académicos se vuelven imbéciles después de los 61 años, cualidad que seguramente también comparte el rector Narro Robles, pues ya rebasa los 65 años de edad, aunque parece tener muchos más. La pregunta obligada es: ¿por qué no se fue él de la Universidad hace 4 años?   
Los argumentos para retirar a los académicos de mayor edad es burocrático y discriminatorio: a) el promedio de edad entre los profesores de tiempo completo es elevado, b) se ha reducido  el número de investigadores que son candidatos a ingresar al Sistema Nacional de Investigadores, y c) no hay académicos menores de 40 años para aspirar al Premio Distinción Universitaria para Jóvenes Académicos.
A favor del programa de retiro voluntario se manifestaron once consejeros universitarios –que es de suponer son jóvenes, deseosos de sacrificarse en la cancha– quienes por pura casualidad coincidieron en la necesidad de “académicos jóvenes para lograr un equilibrio entre el personal docente y de investigación, y con ello fortalecer a la universidad para los próximos años.” Bla- bla– bla. El canibalismo disfrazado de preocupación universitaria. (La Jornada. “Niega el rector que el programa para renovar planta académica sea excluyente”, por: Emir Olivares Alonso. 22 de marzo de 2014, p. 33).
Bien haría el rector de la UNAM en tomar medidas serias para eliminar los mecanismos burocráticos que impiden dar a conocer el trabajo de los académicos de esa institución, exigir se elimine la corrupción imperante en el Sistema Nacional de Investigadores, y no preocuparse tanto por la cantidad de profesores que pueden participar en el torneo de los sub-40.
Por otro lado, el programa es discriminatorio, porque divide a los académicos en dos grupos y se inclina sin mayores pruebas por uno de ellos. La Declaración Universal de Derechos Humanos sostiene en su Artículo 23 que toda persona tiene derecho al trabajo, a tener condiciones equitativas y satisfactorias en el mismo, a elegirlo libremente y a ser protegida contra el desempleo. Tiene derecho a no sufrir “discriminación alguna,” y a gozar de “una existencia conforme a la dignidad humana”, completada con otros medios de protección social. Por cierto, también tiene “derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.”
El Artículo 2 afirma que toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en la mencionada Declaración, sin distinción “de cualquier índole”. El Artículo 28 le reconoce a las personas el derecho a que se establezca un orden social e internacional en donde los derechos y libertades sean efectivos. El Artículo 30 deja claro que la Declaración no contiene nada que pueda hacer pensar a los gobiernos, grupos o personas, que pueden realizar acciones que supriman los derechos y libertades establecidos en ella.
El rector de la UNAM dice que el Programa no es excluyente ni inconstitucional. Ya vimos que es excluyente, ahora veamos que tan constitucional puede ser. El Artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece la vigencia de los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales de que el Estado mexicano forma parte y expresamente prohíbe la discriminación por edad. En tanto que la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce en el Artículo 8° el derecho de las personas a contar con recursos efectivos, para ampararse ante los tribunales nacionales, contra los actos violatorios de los derechos fundamentales establecidos en la constitución y las leyes de los países; en el Artículo anterior, el 7°, la Declaración reconoce la igualdad ante la ley y la protección de la misma contra toda forma de discriminación, y contra cualquier forma de provocación dirigida a discriminar a la persona humana.   

lunes, 17 de marzo de 2014

La huelga en la Universidad de Sonora



La estrategia del gobierno parece ser: dejar que las protestas y las organizaciones sociales se pudran. El bloqueo carretero en Vícam es una muestra.
El Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS) requiere valorar con cuidado el carácter del régimen político que domina el país, pues éste cambió sus maneras de actuar desde hace algún tiempo; ya no es proclive a lidiar con los cuerpos intermedios de la sociedad (especialmente con los sindicatos), si tales cuerpos no son afines a sus intereses de clase.
El régimen vigente únicamente favorece los intereses privados, especialmente si son monopólicos, y desdeña lo público, lo social y todo aquello que implique demandas colectivas, surgidas de lo profundo del pueblo mexicano.
El Rector de la Universidad de Sonora no debe olvidar que, si bien puede otorgar poderes a otros, es el representante legal de la Universidad y, en última instancia, es el responsable de lo que a ésta le suceda.  
En esta etapa de la historia de la patria, en la que los intereses monopolistas privados, internos y externos a ella, se han apoderado de las instituciones del Estado nacional, lo público se ha vuelto prescindible, incluyendo los bienes públicos y la soberanía nacional misma. La Universidad de Sonora es uno de esos bienes públicos de los que el régimen político puede estar dispuesto a desprenderse y, si es posible, desaparecer. Los universitarios debemos entender que el régimen político ya no tiene rumbo, no es patriótico, ni le interesa el destino de la Nación mexicana; que si algún rumbo contempla es el de utilizar el Estado mexicano para contribuir a la acumulación foránea de riqueza, de la cual los políticos involucrados en la subasta de bienes nacionales esperan participar de manera individual.    
Es sabido que el actual Gobernador del Estado desfondó el fondo económico que debe cubrir las pensiones de los universitarios que esperan retirarse, o ya se han retirado, lo cual nos afecta a todos, incluyendo a los funcionarios universitarios que puedan sentirse alejados de tales preocupaciones; pero la realidad es más terca que las pretensiones y tales funcionarios necesitan de una fuerza organizada capaz de exigir la restitución de los fondos expropiados; los sindicatos tienen esa fuerza de la que ellos carecen.
Por eso, deben “evitar la arbitrariedad y el autoritarismo, con lo que su funcionamiento estará regido por la participación democrática, el consenso de la comunidad y el interés de mantener la calidad funcionaria.” Esa es la conducta que les ordena la Exposición de Motivos de la Ley 4, Orgánica de la Universidad de Sonora.

viernes, 31 de enero de 2014

LA "CULTURA" PRIISTA DE LA CORRIENTE DORADA




La corriente dorada, que ha controlado la dirección del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) desde las últimas cuatro elecciones, cada vez se parece más al PRI. El actual Comité Ejecutivo está compuesto no sólo por profesores, sino también por burócratas con nulo interés sindical, más preocupados por alejarse del aula de clase y de su promoción personal que de resolver los problemas de los agremiados a quienes dicen representar. No es extraño que algunos de ellos reaccionen con enojo ante la menor crítica a su muy precaria gestión sindical; se molestan ante el menor señalamiento diferente a sus ideas y no quieren que los toquen ni con el pétalo de una insinuación, como si no conociéramos los desplantes mercantilistas y la falta de compromiso académico de alguno de ellos. Hoy mismo están más preocupados por reformar el estatuto, en una clara asimilación del reformismo priista que tiene de cabeza al país, que de atender los compromisos surgidos de las dos últimas revisiones contractuales.
Hace apenas dos años se reformó el mentado estatuto, perdiendo una parte de su espíritu solidario, y ya le están poniendo las manos encima para reformarlo de nuevo, previa invitación a foros en los cuales toman nota nada más de lo que les conviene y dejan de lado lo que les impide reforzar el control por parte del Comité Ejecutivo Dorado. En la revisión del estatuto anterior, escuché a un delegado sindical proponer se otorgara más poder al Secretario General porque “así es en el SNTE”!!!! Por ese camino se ha venido reforzando el ejecutivismo y más adelante no sería extraño se entreguen derechos sindicales a cambio de beneficios personales. Cualquier cosa puede pasar: ya se firma el Contrato Colectivo de Trabajo muchos meses después de haberse desistido de una huelga o de haberla levantado, dizque porque son revisiones de estilo. Si como dicen los priisitas: forma es fondo, en esas revisiones de la forma se pierde el fondo.
Argumentan que las modificaciones por hacerse al estatuto serán superficiales y que las de fondo se votarán en Asamblea General. Aún estamos esperando la Asamblea General que apruebe las reformas esenciales aprobadas hace dos años por el Consejo General de Delegados. Mencionaré sólo tres: ahora, de acuerdo al estatuto amañado, el Secretario General preside el Consejo General de Delegados; si este funcionario no cita, o se marcha de la mesa, no hay Consejo y puede seguir tomando decisiones a nombre del sindicato, sin tomar en cuenta a los representantes de las delegaciones. En aquella ocasión se proponía establecer en el estatuto que el Secretario General presidiera también la Asamblea General; no lo lograron en esa ocasión, pero quizá en esta sí avancen por el rumbo de establecer bases más firmes para que el charrismo asome algo más que las orejas, las botas y el sombrero. También anotaron en el estatuto que éste debe reformarse cada dos años, tal obligación permite que cualquier grupo encaramado temporalmente en la dirección sindical pueda reformarlo a su antojo. No quiero insistir en el tufillo que estas medidas dan a presidencialismo vende patrias; precisamente a esa práctica que ha venido manoseando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Los reformadores dorados están como Varguitas, el personaje de la película La Ley de Herodes.
Todo puede ocurrir con el tipo de delgados que suele elegirse, los hay que funcionan como los comisionados del SNTE, pues no asisten a impartir clases, otros que desconocen el estatuto y el Contrato Colectivo de Trabajo y, otros más, que son delegados porque así conviene al Jefe de Departamento, pudiendo reunir las tres cualidades al mismo tiempo.
Esos delegados a veces suelen votar contra sus representados y contra sí mismos. Así ocurrió hace unos dos años con motivo de la distribución de los recursos de las cláusulas de monto fijo. El Comité propuso destinar una parte significativa a la mansión que se construye a sí mismo y una minucia a la despensa. Propuse invertir esa proporción a favor de la despensa, señalando el atractivo para quienes desearían jubilarse y no lo hacen por la importante disminución de sus ingresos, lo cual dejaría plazas disponibles para los aspirantes, algunos de ellos presentes allí. El líder de la corriente dorada argumentó a favor de su edificio: había que invertirle a la organización y no a los asuntos individuales, dijo. Dejó claro que para él la organización no es posible sin un edificio fastuoso y que la jubilación de los profesores es individualismo. El mundo al revés: el burocratismo es organización, a su entender,  y el derecho de cada agremiado, consignado en la Ley Federal del Trabajo, es individualismo. Se votó mi propuesta: el edificio obtuvo 25 votos y la despensa, que recibe cada profesor, incluyendo aquel que se ha jubilado, obtuvo un voto. ¿Qué se puede esperar de delegados que votan como su líder les indica, sin consultar a sus representados? No es otra cosa que la vieja y tradicional disciplina priista, que ha conducido al Congreso de la Desunión a aprobar la entrega del petróleo de la Nación a las empresas multinacionales.
El pasado 29 de enero se sometió a votación tres propuestas, la primera tiene que ver con la creación de una delegación de personas que ya no tienen relación laboral con la Universidad de Sonora, las cuales estarán interviniendo en la vida interna del STAUS. En lugar de la propuesta demagógica de una delegación para los jubilados, lo que ellos requieren es ingresos; el Contrato Colectivo de Trabajo contempla que es el sindicato quien decide la cantidad de dinero que se destina de las cláusulas de monto fijo a la despensa, único ingreso que los jubilados obtienen de la Universidad de Sonora. ¿Por qué los sucesivos Comités Ejecutivos Dorados se han obstinado en construir un nuevo edificio sindical, desviando los recursos que pueden ser destinados a toda la planta académica, incluyendo los jubilados?
La segunda propuesta votada fue la no reelección de delegados y subdelegados durante tres años. Hace poco más de dos años hice la propuesta de que en la conformación de las representaciones delegacionales, quien ganara fuera delegado y el segundo lugar subdelegado, para aumentar la participación de los miembros de las delegaciones. Por supuesto, no lo aceptaron  y en lugar de ello ahora se proponen restringir la participación. La raíz de esta propuesta es el conflicto que la corriente dorada tiene con los delegados de Navojoa, a ellos está dirigida esa reforma, pero afecta a todo el sindicato.
La tercera propuesta es la de crear un órgano de poder que suplante a las delegaciones y a la asamblea general, este es el camino que hace años tomó el SNTE, y que le permitió a Elba Esther Gordillo ser nombrada líder vitalicia. En uno de esos congresos resolutivos, más adelante pueden ungir al líder “moral” de la corriente dorada como líder vitalicio del STAUS.
Una práctica surgida del mejor repertorio priista es  proponer, propagandizar, levantar una votación y contar los votos, sin escuchar otros puntos de vista y, menos, someter a votación otras propuestas. Pude apreciar como los mismos que impulsan las reformas, estaban en las mesas, ---supongo habrán contado los votos--- y, luego, dejar un papel pegado en la pared con los supuestos resultados. ¿No es lo mismo que tanto se criticó por años al sistema electoral mexicano? Nada de eso elimina la obligación de votar en asamblea general, con quórum, dichas propuestas; igual cosa debe ocurrir con el estatuto ilegítimo que hoy sirve de fundamento para la nueva reforma. Por cierto, incluso este mismo estatuto está siendo violado.
Por último, la corriente dorada se ha mantenido durante más de un sexenio en las oficinas del STAUS porque la administración de la Universidad les ha creado un cartel de ansiedad: numerosos profesores sin estabilidad laboral a quienes no les pueden ofrecer seguridad en el empleo, por la razón misma de que la institución no crece, por más que sus administradores digan lo contrario. Parodiando a un clásico: nuestro sindicato es demasiado importante para dejarlo en manos de burócratas con almas de priistas.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Falleció el Licenciado Alberto Macías Enríquez

El Licenciado Alberto Macías Enríquez, distinguido jurista e historiador, autor del libro Historia de la Facultad de Derecho, acaba de fallecer. Fue miembro de la segunda generación de egresados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sonora, institución a la cual estuvo ligado siempre por lazos de aprecio y amistad con muchos universitarios.
En los años ochenta cursó la Licenciatura en Historia en nuestra universidad, pero para esos años ya era autor de numerosas obras, posteriormente elaboró varios libros más. De joven cultivó la vocación periodística, pasión que nunca lo abandonó.
A principio de los años noventa la Universidad de Sonora fue agredida por el joven y arbitrario gobernador salinista M. F. Beltrones, los universitarios resistimos y, entre varias medidas de defensa que se instrumentaron, Don Alberto recomendó el amparo; no se concretó a eso, además se propuso para elaborarlo sin cobrar un solo centavo. Sin embargo, el izquierdismo del entonces Secretario General del STAUS lo llevó a optar por un abogado que alguna vez había sido considerado de izquierda, quién además de cobrar caro elaboró mal la demanda; Don Alberto advirtió el error en ella y pronosticó la razón por la que sería rechazada, cosa que efectivamente ocurrió.
Escribo estas notas en su memoria, de memoria, semblanza que posteriormente completaré, pues la noticia de su fallecimiento me ha tomado por sorpresa y me ha llenado de pesar, pues siempre me distinguió con su amistad en compañía de mi esposa. Por este medio expreso nuestras condolencias a su esposa, hijos y hermanos. En la columna de la izquierda, hacia abajo, se puede apreciar una foto del libro: Historia de la Facultad de Derecho, del cual es autor el Licenciado Alberto Macías Enríquez.

martes, 23 de octubre de 2012

La Universidad de Sonora Cumple Seis Años de Vida


EL PROXIMO 15 DE OCTUBRE, NUESTRA ALTA CASA DE ESTUDIOS CUMPLE SEIS AÑOS DE INCESANTE LABOR EN PRO DEL ENGRANDECIMIENTO CULTURAL DE LA JUVENTUD SONORENSE

LAS AUTORIDADES, MAESTROS Y ALUMNOS UNIVERSITARIOS SE PREPARAN PARA CONMEMORAR DIGNAMENTE ESTE SOLEMNE ACONTECIMIENTO

La satisfacción que da el cumplir fielmente la misión impuesta por la sociedad; el orgullo de formar ciudadanos probos, guardianes celosos del bienestar social y el progreso de su patria, es el motivo principal por el cual la Universidad de Sonora y sus dignos dirigentes, tienen pleno derecho a hacer resaltar la importante labor que, a favor de la cultura de nuestro Estado, se efectúa en las generosas aulas de nuestra sagrada Institución.
El pueblo de Sonora, año con año ve surgir nuevas esperanzas de grandeza, cristalizadas en todos los jóvenes que en nuestra Universidad reciben preparación debida para cooperar, eficazmente, a la superación económica y espiritual del hombre. Sembrar inquietudes nobles para cosechar, después, almas de fina sensibilidad a los valores humanos, es una de las finalidades que más presente tiene nuestra Alma Mater. Y es por esto por lo que la misión de ella se hermana, como ninguna otra, a las misiones postuladas por las instituciones que mayor trascendencia han tenido en el desarrollo de la historia. Pues a Perogrullo cabría decir que la ciencia, el arte y la filosofía han recibido sus mayores impulsos, en todos los tiempos, del vigoroso fervor con que las cultivan los miembros de las más connotadas universidades que, a través de los siglos, han atalayado los infinitos horizontes de la civilización. La Sorbona, Tolosa y Montpellier, en Francia, Bolonia en Italia, Oxford y Cambridge en Inglaterra, Salamanca y Barcelona en España, Córdoba en Argentina, San Marcos en Perú, y, en México, la Universidad Nacional Autónoma, fundada en 1551 por Carlos V, son luminarias eternas del pensamiento universal. Los más arduos problemas del intelecto, casi siempre han sido maravillosamente esclarecidos por las fecundas inteligencias que alcanzaron las razones fundamentales del mundo y la vida, arrebujados bajo el diáfano cielo de estos templos de Minerva. Y ahora, en las extensas llanuras de este México norteño, una hermosa flor del saber, como lo es nuestra joven Universidad, que también desea constituirse en crisol de hombres, se encuentra próxima a celebrar el sexto aniversario de su fundación, felizmente realizada por el plausible esfuerzo de muchos honorables sonorenses percatados del significativo paso que con ello se daba. Inmenso es el júbilo que experimentamos todos los que con ella nos encontramos relacionados, y, por lo mismo, no existe mejor ocasión que la presente, para afirmar, una vez más, el firme propósito que tenemos de forjar en hecho auténtico, por medio de estudio y trabajo, el hermoso lema de nuestra Institución.
EL SABER DE MIS HIJOS HARÁ MI GRANDEZA.