jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Cómo se escoge la autoridad de menor rango en la U de S?

Por Ley las vicerrectorías de las unidades regionales de la Universidad de Sonora son las encargadas de proponer ternas a los Consejos Divisionales, para nombrar a los Jefes de Departamento de las distintas unidades académicas. No se cómo  acostumbren conformarlas en las unidades foráneas, pero he podido percatarme como lo hacen en la Unidad Regional Centro, con mucho, la de mayor población estudiantil y magisterial de nuestra institución.

Dos criterios me llaman la atención, aunque supongo habrá otros que desconozco. El primero tiene que ver con la cantidad de profesores que van a proponer a tal o cual persona para que sea incluido en una terna. No se cuestiona si estos apoyadores fortuitos cumplen con su trabajo, ni la razón por la que hacen su propuesta, o si por allí algún profesor ya jubilado, pero a quién le deben favores, visita el Departamento para convocarlos a apoyar a algún amigo; situación en extremo irregular, pues cuando un profesor se retira debe guardar respeto absoluto a la institución en donde trabajó, porque ya no tiene vela en ese entierro.  

Otro criterio es leer las calificaciones otorgadas por los alumnos en las evaluaciones de fin de curso, cuestión inadmisible, por un lado, porque se supone que tal información debe ser exclusiva del profesor y, por otro, porque esa evaluación no reúne el más mínimo criterio de validez científica. Entre algunos profesores corre la especie de que si el profesor anuncia una calificación máxima puede esperar una respuesta recíproca de los evaluados. Asimismo un profesor puede no faltar nunca, pero dependiendo de la calificación final  emitida será la apreciación de si asistió o no a clases.


Utilizar esos criterios para escoger candidatos revela frivolidad y ni siquiera debieran ser tomados en cuenta; simplemente revela el distanciamiento entre ese nivel de autoridad y el trabajo docente cotidiano. Existen criterios más objetivos y tienen que ver con la responsabilidad en el trabajo, la capacidad de resolver problemas, la disposición para construir buenas relaciones humanas, entre otros de similar factura. Lo contrario nada más es vanidad y desconocimiento.